Una muñeca
agosto 7, 2010
La melancolía tiene algo de placentero… “todo lo que deja cicatriz”. Perfecta letra de Sabina y Páez, incluida en el disco “Enemigos íntimos”:
Tengo una canción,
una habitación,
tengo una muñeca que regala besos,
Nada en especial,
un emotival
no sé cuántos huesos
y una foto de papá y mamá…
¡qué jóvenes están!
Tengo que aprender
uno y uno: tres,
ya se que la vida
es una herida
absurda.
Ganas de matar,
dos copas de más,
una risa curda,
un libro viejo de Roberto Arlt
que no me deja en paz.
Tengo una cruz
de estrellas en el sur.
Y, además,
hoy por hoy,
donde voy?
loco,
mareado por los focos
de azúcar y de sal,
de miedo y vanidad.
Del siglo que cumplí,
del pibe que no fui,
de todo lo que deja cicatriz.
Y no hay manera de evitar
el salto mortal
de vivir. Miércoles… jugo de ceniza,
lunes… pétalos de tiza
en el cristal.
Y… en fin,
tengo todo lo que perdí,
fumo Parisiennes,
toco con Chopin,
cultivo mi jardín,
me pone triste el mar,
y, cuando tardas en venir,
mi cama es una cama de hospital.
Y, además,
tengo una muñeca que regala besos
Yo vivo en una ciudad
marzo 6, 2009
Una genial pincelada del Buenos Aires de 1970 en la pluma de Miguel Cantilo y Jorge Diuretz (Pedro y Pablo) con la pacatería, la represión y la belleza que aún conserva:
Yo vivo en una ciudad
donde la gente aun usa gomina
donde la gente se va a la oficina
sin un minuto de mas
Yo vivo en una ciudad
donde la prisa del diario trajin
parece un film de Carlitos Chaplin
aunque sin comicidad
Yo vivo en una ciudad
que tiene un puerto en la puerta
y una expresion boquiabierta
para lo que es novedad
y sin embargo yo quiero a ese pueblo
tan distanciado entre si, tan solo
porque no soy mas que alguno de ellos
sin la gomina, sin la oficina
con ganas de renovar
Yo adoro a mi ciudad
aunque su gente no me corresponda
cuando condena mi aspecto y mis hondas
con un insulto al pasar
Yo adoro a mi ciudad
cuando las chicas con sus minifaldas
parecen darle la magica espalda
a la inhibicion popular
Yo adoro a mi ciudad
aunque me acuse de loco y de mersa
aunque guadañe mi pelo a la fuerza
en un coiffeur seccional
y sin embargo yo quiero a ese pueblo
porque mi incita a la rebelion
y porque me da infinito deseos
de contestarles y de cantarles
mi novedad, mi novedad
La casa
enero 2, 2009

La casa quemó la luz
La luz quemó la casa
Que fue clara una mañana
De aquella casa blanca
Pureza de madrugada
Quedaron sólo las camas
Sin colchones, desgastadas
Volví para reciclarla
Sólo había cucarachas
Los huesos en los que husmeaban
Chimeneas sin las brasas
Ocultas en unas cajas
Hallé las llaves de casa
Creí tener cerraduras
Pensé en encender la araña
Raspé en las paredes signos
Me senté sobre unas tablas
Presentí olores y gritos
Sentí que alguien me miraba
Logré abrir los cajones
Dos cadáveres lloraban
El otro cambio los que se fueron
diciembre 26, 2008
Va una letra de un tema de Litto Nebbia del `73 que es pura poesía, pura palabra y sentimiento. Imperdible de leer detenidamente:
Corta un pedazo de torta y dame
vamos hasta la esquina a ver que pasa
todo está en orden
como es costumbre,
si algo ha cambiado eso es nosotros
el otro cambio, los que se fueron.
si algo ha cambiado eso es nosotros
el otro cambio, los que se fueron.
El mismo humor con aire grotesco
sigue rondando por los cafetines,
antes por cuentos del gordo Salverio
y hoy por su hijo
si algo ha cambiado eso es nosotros
el otro cambio, los que se fueron.
si algo ha cambiado eso es nosotros
el otro cambio, los que se fueron.
El viejo Luis y su poesía rata
sobre la angustia de un hombre solo
porque su hembra lo abandonara
con un amigo.
Si algo ha cambiado eso es nosotros
el otro cambio, los que se fueron.
Si algo ha cambiado eso es nosotros
el otro cambio, los que se fueron.
El cine ya no tiene a Chaplin
pero sus luces ahora encandilan
toda la gente sigue parada
siempre durando
como si el ayer los hubiera castigado
como si el ayer los hubiera castigado
el otro cambio, los que se fueron
el otro cambio, los que se fueron
ya se fueron
si, se fueron
De entre las brasas
diciembre 13, 2008
Pero alcanzaré la fantasía
Y te dejaré muerta
En este poema
Entre unas sílabas
Que nunca riman
Pero captaré ese instante eterno
Y lo fundiré como el fuego
Entre las brasas
Te irás derritiendo
Cuando al iluminar tu fantasma
Aparezca la nada
Cuando al sacarte la máscara
Estés desarmada
Cuando al tocar tu pelo
Sólo raspe paja
Cuando tus ojos me observen
Con esa mueca sarcástica
Las gotas de tu recuerdo
No mojarán mis pestañas
Lo místico de tu encuentro
No despertará mi alma
Las plumas de este tormento
Descansarán en mis palmas
La lógica de tu sexo
Será por fin mi calma
En silencio
diciembre 13, 2008
Si, en silencio
Con una valija llena
Completamente en silencio
Es un placer escucharlo
Una columna llena de silencios
De esos que no se dicen
Sentado junto a la ventana de un bar
Sí, en silencio
Mirando la lluvia en la ciudad
Y los pilotos
Marrones y desgastados
Atesorando silencios en los bolsillos
Mejores que palabras
Caminados por el centro
Peatonales en silencio
Muchedumbres que se chocan en silencio
Baldosas flojas
De las que se insultan en silencios
Edulcorados sonidos dichos al oído
Con sacarina
Un hombre toma la cintura de una niña
Y un Citroen dobla la esquina
Resbalan sus gomas, suena una bocina
Es el tren que avanza por las vías
Sí, en silencio
Sin atender el revolver de una cuchara
Disparando contra las voces
Sin el resoplar de las balas
O sin el humo de un café que ya descansa
Es la gota que se nubla en la lágrima
De esa mujer que se levanta destrozada
Pero en silencio
Como los dos tipos que ensayan una bossa
Con su silencio a mis espaldas
Y el silencio en su melodía
Que invade mis oídos
Uniéndose al cantar de la tormenta
Tres dedos que rozan una guitarra
Mis ojos que se posan en la nada
Y en silencio
Sí, en silencio
Horas
diciembre 13, 2008
Será el juguete de la partida
El que aplaca los sentidos
Será como detener el viaje
En mitad del camino
Es el scalextric del tiempo
Belleza de recorridos
Es una piraña la que devora
Es un perfume agrio el que va dejando
La daga firme que va empuñando
La vara rígida de los años
Como una suela se va gastando
El rutinario cruce de rieles
El aburrido pasar del circo
La obligada tarea del barrendero
El trajinar de un esclavo
El sonido de sus cadenas
Chispeando contra las piedras
Y ese trote del caballo
Será que algo va esquivando
La regla de la memoria
El humo de la discordia
Los techos que no lo escuchan
O sólo ese ritmo absurdo
El paso final profundo
Será que se agrieta el campo
O esa película del cálculo
Será el mágico desierto
Lo pálido de ese sueño
El ladrillo del presente
La púa que ya no pifia
Y el tocadiscos de siempre